Rebelde sin causa vs Pimpollo.



                                                 


¿Por qué a todas las mujeres con hormonas revoloteantes (término del día) siempre se ven atraídas por ese chico despeinado que lleva un cigarrillo en la boca (o en la oreja, depende del momento) y que hace vibrar su harley último modelo para que te postres a sus pies? ¿Será lo desconocido? ¿La adrenalina de sentir algo malo dentro de ti pero que a la vez a ti te parece lo mejor del mundo? Cuando con un chico normal adoptas hacer la cola para ir al cine, este especímen llega y se pone de priemro, o sencillamente, entra sin pases. ¡Y eso nos derrite! El pensar: este pardillo no sería capaz ni de mirar a los ojos de su madre cuando le grita. Y cuando pasa la época de querer a ese personaje de cuero negro , te fijas en su íntimo amigo, y luego en el hermano de este, y y en conocido del familiar, y un cíeculo vicioso de experiencias hata llegar al punto cero (y si esto fuera una película habría una banda sonora amenazante): el pardillo romanticón que no mira a los ojos de su madre. El que cuando montas en tu bicicleta oxidada te sugiere que no vayas muy rápido porque pordías caerte. Y el que te da un beso todas las noches, susurrándote al oído, que se quiere comprar una vespa. Y te abraza delicadamente, con sus brazos de papel, y no cómo aquel otro, que te abrazaba con dos vigas de hierro. Y sonríes, y le desvuelves el beso, suave y ligero.



Atracción.

1 comentario:

La niña imantada dijo...

Uuuuh, es que si te dice que se va a comprar una vespa te quedas con él si o si.