Raro raro.

Hoy he ido a comprar té.
Tengo tantos sobrecitos nuevos con olores exóticos que mi cocina parece la jungla amazónica ( ahí hay frutas deliciosas, ¿verdad?). De momento el que más me gusta es el de mango, es dulce pero sin pasarse, y hasta parece que estás exprimiéndolo con su sabor, porque Álvaro dice que se exprimen (pero yo se que es mentira). Compré seis y los hemos hecho todos. Una taza distinta para cada uno. Y luego, con lo que ha sobrado de "la cata", hemos regado las plantas. A lo mejor me salen melocotones en los narcisos, o...¡mejor! Limones en las acelgas. Seguro que a Álvaro le chiflaba, le gusta todo lo extraño (como yo). A veces me mira muy fijamente durante trece segundos y diez centésimas exactas (mi reloj es genial, eh?) y luego me sonrie. Y se le forman esos hoyuelitos tan monos. Esta visión es más placentera con el té de mango en la boca. Voy a tener que pedirle que me avise antes de que me examine con esa atención para que me de tiempo a calentar el té. Así es más factible, ¿no?

3 comentarios:

Miqui Brightside dijo...

me guuuuzta

enrojecerse dijo...

a mi tambien me gusta. y me ha echo recordar que el otro día, con un dossier que nos pasaron para estudiar, nos regalaron un sobre de te y otro de tila. te los voy a regalar:)

Ree Teerre dijo...

¿Tu reloj casio? Claro que es genial.
Me entraron ganas de probar el té de mango.