Casualidad.

Ayer compré una regaliz roja. Era gigante. Pero gigante de verdad. Debía de medir como tres metros. Pensé que no podría con ella entera. Y cuando llevaba un metro y medio me quedé a explotar. Me senté en un banquito de madera, en el que me besaste aquel día cuando pasó la señora de los calcetines verdes. Y a la media hora llegaste tú, y te sentaste (era más que visto que te ibas a sentar). Y tras un buen rato tuve una muy muy buena idea. Me ayudaste a acabar la regaliz,  y recreamos la escena de la Dama y el Vagabundo ¿ sabes cual digo? esa en la que comen pasta y albóndigas. Digamos que eres la mejor albóndiga del mundo.

5 comentarios:

enrojecerse dijo...

y se besaron, ¿verdad? :)

Murdermuffin dijo...

jobá, la versión del regaliz mola mucho más que la de los spaguetti!

Rika Elric dijo...

¿Con tomate?

Beso :)

Miqui Brightside dijo...

oh!
cuando hay dulce de por medio yo, por lo menos, me vuelvo tan vulnerable

Ree Teerre dijo...

¡Qué rico final de la regaliz!