Compás terciario.




















Siempre recordaré, cuando elevabas los brazos, y entreabrías los labios,
imaginándo que tocabas el clarinete, porque no podías comprarte uno.
Y tambien recuerdo que el día que te lo regalé,lo tiraste a la basura,
y te excusaste: "así es menos emocionante".

1 comentario:

La niña imantada dijo...

La imaginación supera a la realidad. Pena que no sea asi siempre.